lunes, 31 de diciembre de 2018

Las viejas herramientas

Que las viejas herramientas ya no valen, insistís,
mientras en los palacios engordan sus victorias
con las mismas mecánicas triunfantes de siempre,
satisfechos por vuestro giro hacia la magia,
vuestro olvido de la técnica.
Insistís los que os encantáis escribiendo,
pretendiendo brillar en esferas, insistís
en que las turbulencias son la nueva política…
como si el viejo refranero de forma tan cínica
no advirtiera ya antaño de las aguas revueltas
y divide et impera jamás hubiera sido doctrina
ni la guerra asimétrica un recurso milenario.
Así os convencéis de que no hay un ejército
aguardando en basureros el silbato del patrón
para el próximo asalto a bayoneta…
y en la impotencia y la necesidad de caer en blando
deriváis el eje de la luchas al consumo:
tomar la producción os viene grande como un anillo;
la derrota siempre tan al alcance de la mano...
pues la derrota siempre es más fácil,
como un día de escuela, peonza y rayuela.
Aceptando, pues, el orden de las cosas
y no lacerando sus arterias,
la pelota nunca estará en nuestro campo.
La guadaña insiste en la gélida labor
y sólo la vieja estrategia
detendrá su hambre imparable,
su ansia como de lumbre sin fondo.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Urge detener la metralla y el abismo

Ingenuos que esperan que la democracia burguesa
pare a los fascistas…
Pero cuántas veces una madre no sólo perdona,
también justifica al hijo mal criado;
cuántas veces nos obstinamos en obviar
la historia en tanto largo acto de venganza,
sucesión de puercos revolcados en miseria ajena.
Dicen que se dará la vuelta a la tortilla
y que se cambiarán las tornas,
pero poca gente veo armada de espátula
con rumbo a la cocina.
Todos los caminos que se alejan del barrio
conducen a la esfera del olvido.
Los paredones, cementerios y cunetas
rezuman gente que aún tiene razón.
Sangre y aliento se interrumpen
cuando te muerdes la lengua.
Preparamos nuestra cabeza y la ejercitamos duro,
aspirando a conseguirle el físico correoso
de un centurión romano.
Todo es inútil cuando al esclavo le fascinan sus cadenas,
cuando cada fin de año,
el idiota grita su derecho a tirar petardos
con los dedos colgando de un hilo de carne,
porque es liberticida no dejar su autógrafo en la acera
con restos de piel en un charco de sangre.
Ante este panorama uniforme sin esquinas de futuro,
dejaremos para luego las dudas de lo que somos,
porque urge detener la metralla y el abismo,
y eso de deconstruirnos como una tortilla pija,
buscando en nuestro cuerpo la culpa de una galaxia,
cada vez es más minúsculo al lado de un desahucio.
Queda todo bonito como escamas de serpiente en los discursos.
pero al ser simples discursos, llega un mal acento,
una coma fugitiva, un gallo o perdigón y te joden el invento.

....

Adaptado como canción en:



miércoles, 26 de diciembre de 2018

Malditas las afueras

Todas las épocas disponen de un mismo filo sin pausas
porque construimos nuestras dudas en sus afueras.
Malditas las afueras.
Siempre hay columnas de humo señalando escombreras,
neumáticos en llamas pintando al carboncillo un relato de chabolas.
Carreteras con arrugas trazan rectas sin reparo,
nadie repara el destrozo de la urbe que se rompe,
un tumor que rebasa las barreras de lo recto,
un rizoma sin ronzal propalando la metrópoli.
Ni a los muertos se respeta,
y la banca con escoba recoge sus cuentas,
pues nadie las reclama.
La idea de españa solo trae dolor y promesas de cuchillo,
y quisiera creer en tus palabras de estrella nueva,
pero veo cómo terminas de forjar tu cadena
y haces bandera de libertad con tu vicio:
entiendo que así poca hostia se espera,
pues nos esperan muchas hostias incluso desde dentro.
Se inyecta aire en las venas de los barrios,
pisos vacíos que inflaman el pulso de los vasos
antes de dinamitar la sístole.
Qué asco de planeta, qué asco de especie,
qué asco de vida, qué asco de existencia.
Qué asco de tanto asco sin solución,
qué tristeza de pisadas sin semilla.
Veo una chispa y la pretendo antorcha,
pero en las movidas animalistas y su interclasismo,
un anzuelo fascista se balancea al acecho del incauto.
Con gatitos y perretes nos venderán el puñetazo,
el campo de prisioneros y sudar para el plutócrata.
El mejor concierto de tu vida fue una puta mierda,
estabas demasiado borracho para comprenderlo.
En tu cabeza resuena el eco de una armonía,
pero en el exterior solo eres ruido sin objeto.
Llevo camisas de cuadros desde los días de Pico Vena,
pautas cuadrangulares que ya se enfrentaran a Roma,
lucidas con orgullo en los conciertos de mi grupo
y su mal batiburrillo de rock y música celta.
Llegaron los grunges y me jodieron el tema,
el mercado se metió a explotar ese hueco
y de pronto todo quisqui vestía como los insumisos.
Qué desilusión fue la ropa y creerla diferencia,
etiqueta que aceptábamos en cada tribu,
bien guardados en los cajones del sistema.
Qué desilusión el despiece de las luchas
y despellejarnos por parcelas cada vez más diminutas.
Malditas las afueras con su asfalto que divide.
Malditos los vertederos, los vertidos y las autovías,
malditos los tractores que borran los caminos.
Malditas las pateras, los traders y el rey emérito.
Maldito el financiero y el punk bien domado en su esputo
y las salas para fumar droga en centros sociales alternativos.
Maldita tristeza por un rumbo quebrado
y malditos los ojos que no lloran al verlo:
pupila obstinada en ser negro diamante,
botón engarzado en iris de granito.


.....

Adaptado como canción de hardcore melódico:



Se confirma el milenio...

Se confirma el milenio con más agujeros en el alma
que la piel sobre el coltán en el pecho del Congo.
El mediterráneo es un trasiego constante:
bombarderos que bajan, pateras que suben,
cuerpos que descienden abisales en un sueño de algas,
acciones de bolsa que ascienden como la espuma
y se elevan sobre las torres y todas las olas,
incluyendo la tercera.
Gira el mapamundi hasta donde cortan margaritas,
llenando bolsillos de oro
como llenaron galeones los fondos marinos—,
reventando pulmones que son globos en el agua,
pues hasta el aire se malea
con una buena inyección de capital
cuando caen los imperios y los polos se estremecen.
La carne que no fuera bruma roja en aquel suspiro de hierro,
la carne que escapara de la pincelada de los machetes,
la que esquivara el proyectil fabricado en tu cama
o el decreto en despachos donde el ser humano es ceniza,
esa tierna carne en el ajedrez de las potencias sin adn...
...será rentable buceando en las olivas,
la fresa, la uva, los cielos de plástico y el chamizo de uralita,
y las carreras por Preciados con un hato en la espalda.
Imagina que escapamos bajo un cielo de lava.
Imagina que la brisa es una llamarada.
Imagina tropezar sobre las huellas de otros,
un sabor a tierra sin cauces vivos,
un regusto de mordisco y de caída sin pausa,
en nuestras bocas calientes de sangre,
en nuestras bocas tan frías de silicio,
y las manos…
Ah, ya las manos acusan roncas y tensan cuerdas
en los arcos invisibles que, inevitablemente,
son disparo de parábola con irremediable destino.




domingo, 23 de diciembre de 2018

Nuevos nichos de mercado

Os hablo de una alquimia que nuestra sustancia altera.
Os hablo de un crisol que cambia vida por banderas.
Un mortero donde maja la mano del mercado
a desahuciados, visitantes del INEM, obreras sin contrato,
inmigrantes y emigrantes, pensionistas asfixiados.

La cataplasma que resulta se deja macerar,
se añaden cheques germanos y una constitución,
se espolvorea con traiciones y una rendición,
y se adorna con el lazo de la paz social.

La magia envenenada que hace del parado
la causa mayor del paro y no su consecuencia.
Quien menos tiene ahora es tu problema, trabajadora.
Quien más tiene y menos reparte se hace la víctima.
Y en este dislate retórico que deja los ojos enfangados,
no cuentan ni pesan la historia o la experiencia,
no valen nada frente a la pantalla de los lamebotas,
en la fábula de quien cierra empresas y se las lleva a China.

El setenta y ocho es un buen nicho de mercado.
Comerciales con corona, todo atado y bien atado.
Que pasen los hidrocarburos, tierras raras, el pescado.
Que no pase la gente nuestro alambre amurallado.

Acumular tiene un problema, de pura matemática:
ya no quedan compradores para tanta logística;
preparando nuevas guerras desmantelan nuestras fábricas,
las malvenden, las derriban, las despiezan, nos las quitan.

Santiago y cierra españa
Santiago y cierra el hospital,
Santiago y cierra la escuela,
los dineros que se escapan,
el sudor que no renta.

Porque la unidad de esssspaña! es única,
la unidad de esssspaña! es sagrada,
y su orín bebéis con gusto, humeante;
humeante, sí, de oro y grana.




sábado, 22 de diciembre de 2018

Mientras orino, pienso en mariposas

Queremos pintar un cuadro, fotograma de acuarela,
de las calles que se licuan, sus momentos que se escapan.
No nos quedan ya colores, ya no hay olas en el cielo,
ni ángulos sin consumir, las paciencias agotadas.
Le mataron a su amiga, con brutal desprecio,
mientras diez botas le pisaban el alma.
Fuera de órbita habrá de estar
quien no vea germinar  
y amartillarse otro arma.

Mientras orino pienso en mariposas,
mientras cae el napalm del ibex 35
remendamos nuestras botas, ay,
ya nadie convierte el agua en vino.

Corregimos las paredes, se oxidan los catalejos
no funcionan ya sus lentes y todo lo vemos lejos.
Despacio crece la hierba aunque esté cerrado el viento,
naufragamos en bañeras, nos mentimos en espejos.
Las pantallas se engalanan con sonetos de asesinos,
quien se hace hoy el sueco son todos tus vecinos.
Es difícil este tiempo, es difícil esta veta,
no hay marcas de senderismo y así perdemos la senda.

Mientras orino pienso en mariposas,
mientras cae el napalm del ibex 35
remendamos nuestras botas,
ya nadie convierte el agua en vino.
¿Dónde está el cronista que todo alcanza a ver?
¿Dónde está su pluma, dónde su papel?
¿Dónde las libretas que florecen con verdades,
dónde las palabras que escupen realidades?

En el vértigo pierden los días su corteza.
En la distancia descubrimos la certeza
de que no hay costa inalcanzable sino barcos castigados,
telas rotas envolviendo los días pasados.

Se arrojó desde un octavo al ver que no amanecía,
los rincones de su barrio aullaban y maldecían,
cerrajeros sin entrañas abrían las cabezas,
la respuesta fermentaba, la noche no es eterna.
Al final del túnel podemos ver la luz,
todo paso bien pisado nos acerca más al sur,
donde el sol es para todos, y dormiremos en la espuma
de olas que cambian la historia, canciones bajo la luna.

Nos ovillamos en el invierno, nuestra sangre es de primavera,
en las yemas de los dedos, juega a los dados una llama eterna.
Andamos a ciegas bajo el aguacero, en nuestra boca crece la tormenta.
Nos levantamos aunque caiga el rayo, decimos no aunque nos tiemblen las piernas.




jueves, 20 de diciembre de 2018

Eslames de poesía cada 4 años

Diez poetas,
tres minutos,
nueve pierden,
el público decide.

“Por el cambio”.

Me cago en dios...

martes, 18 de diciembre de 2018

Te haces viejo...

Ya no voy a conciertos,
no voy a okupas,
ni a eventos alternativillos
de bohemios.
Ahora voy a manis de jubilados.
Sabes que te haces viejo
cuando todos los cuchillos
marcan tu mano
pero no cortan el pan.
Los pensionistas gritan
frente a los furgones
de la violencia:
“¡Esa luz, parece un puticlub!”;
y sólo puedo darles la razón,
pues como prostitutas blindadas
en la turbia erótica del poder
abren cabezas en lugar de pìernas.
Ya te encoges,reconoces la arruga
como una carretera,
como un río satisfecho
de la erosión bien vivida.
Te haces mayor y es correcto;
como que lo estabas deseando,
en la certeza de que, efectivamente,
todo esto es una locura,
un delirio infantil sin adobe ni techo
y el otoño se crece crudo.
Te haces viejo y la intuición ya es huella.